El trabajo fotográfico de **Francisco Mata Rosas** (México, 1958) ha implicado décadas de reflexión y esfuerzo. Con sus proyectos de largo aliento en los litorales mexicanos o en la línea fronteriza con Estados Unidos, este documentalista, enraizado en la fotografía periodística, se ha ganado el respeto y la admiración de sus colegas, quienes le han colocado en una posición de honor entre los fotógrafos mexicanos más relevantes de hoy.
Sin embargo no son sus exposiciones en más de 50 países, ni sus 9 libros publicados, tampoco son premios como el de Adquisición de la Bienal de Fotografía Mexicana (1988), Third Annual Mother Jones (1993), o el Premio Internacional por Internet en Japón (1997) las razones por las que vale la pena acercarse a Mata Rosas.
Francisco un fotógrafo que se ha convertido en un puente entre dos milenios: A la vez, es partícipe de las nuevas formas de hacer y pensar la fotografía en la era de la conectividad y la llamada trans-media.
Además de su fotografía, el trabajo de investigación, reflexión, análisis y sentido crítico que ha realizado en los últimos 15 años lo convierten en uno de los intelectuales e indagadores más puntuales sobre la fotografía en su expresión contemporánea.
De su vasto trabajo fotográfico comentamos en esta ocasión México Tenochtitlan, un cuerpo de obra que implicó 15 años de labor. El proyecto de fotografiar una urbe tan grande como la Cd. de México es de una ambición espectacular: “Claro que esta es una ciudad inabarcable, infotografiable e indefinible, la última vez que se pudo abarcar con la fotografía fue en los 50, con Nacho López, creo que él sí pudo decir con sus imágenes «esta es la ciudad de México». Hoy eso es imposible: Ahora hay tantas ciudades conviviendo en el mismo espacio y tantas maneras de verla…”, explica el maestro. Concluir este trabajo y plasmarlo en un libro le tomó tres años.
De este proyecto extraemos una fotografía muy representativa de su serie Tenochtitlán. Se trata de “Mictlán.” Recordemos que este lugar en la mitología náhuatl llegaban los muertos. Con su fotografía, Mata Rosas parece llevarnos a la puerta del inframundo, de donde sale la miquiztli, la mismísima muerte. La huesuda parece vivir y compartir nuestra misma cotidianidad.
Francisco Mata Rosas gusta de trabajar cuerpo a cuerpo, “a bayoneta calada; no uso telefotos ni cámara escondida, hago las fotos de manera directa, creo que así la gente no se siente engañada.” Es una herencia de sus años de fotoperiodista.
“La fotografía me ha hecho compartir y conversar, me ha enseñado a ser paciente, intolerante cuando es necesario, y tolerante por convicción; me ha mostrado la belleza de lo heterogéneo y lo diverso, me ha dejado tratar de ser una mejor persona.”
Francisco Mata Rosas es un poliedro en el que coexisten las facetas de fotógrafo, profesor, investigador, analista. Efectivamente, es toda una figura en la fotografía mexicana contemporánea que ha sabido partir de su realidad para explorarse y hurgar en su identidad, su cultura, su ciudad…
Los proyectos de Mata atraen, inquietan; sus enseñanzas inspiran, sus reflexiones provocan. Su fotografía es, claramente siempre lo será, un punto de vista en construcción.
Informe especial sobre Francisco Mata Rosas disponible en:
https://oscarenfotos.com/2014/05/26/francisco-mata-rosas-el-punto-de-vista-en-construccion/