En una fotografía de paisaje, ya sea urbano o rural, el horizonte no debe ir al centro, sino por encima o por debajo de él dependiendo de el área a la que el fotógrafo quiera dar más importancia.

En el recuadro fotográfico deben trazarse, imaginariamente y con una afinidad, tres líneas horizontales de igual anchura, tanto si se esta trabajando en posición horizontal o vertical. La ley del horizonte se desprende de la regla de los tercios que, a su vez, se basa en los puntos áureos.
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