Israel Schmuklerski nació en Estrasburgo (Alemania) en 1871. Sus padres eran inmigrantes judíos de origen polaco. En 1876 se mudaron a Zúrich y obtuvieron la ciudadanía suiza.[1] En 1888 se mudó a Estados Unidos donde se convirtió en actor y cambió su nombre a Helmar Lerski (1896). Para 1911 comenzó a practicar la fotografía por influencia de su mujer, también fotógrafa.[2] Su oficio de actor le sirvió: aprendió a utilizar las técnicas de iluminación escénicas a sus retratos de otros colegas actores.
Hacia 1912 Rudolph Dührkoop le convenció para tomar la fotografía como su práctica profesional y Lerski siguió el consejo. Para 1915 Helmar regresó a Berlín donde consiguió trabajo en los estudios de la UFA (Universum Film Aktiengesellschaft)[3] donde trabajó como cine-fotógrafo en 43 películas y dirigió tres filmes[4]: Avodah (1935), Hebräische Melodie (1945) y Adamah (1947).
Desde el principio comenzó a trabajar con sus característicos primeros planos. En su fotografía se ha encontrado una tendencia expresionista donde sus retratos son de un híper-realismo perturbador, con un tinte surrealista.
Lerski creía en la subjetividad de la fotografía y fue precursor de este movimiento; este fotógrafo ponía en duda la Nueva Objetividad que imperó en la fotografía germana de entreguerras. Para Lerski la fotografía era subjetiva y ponía en duda la veracidad.
En 1931 publicó Köpfe des Alltags (Rostros cotidianos) que mostraba las caras de obreros anónimos. Sus primeros planos enfatizaban las características arquetípicas por encima de la individualidad.
Hacia 1932 emigró a Palestina, donde pudo evitar los horrores de la Segunda Guerra Mundial. En aquellos años trabajo fotografiando árabes y judíos. La serie se tituló Rostros Judíos. Lerski deseaba combatir el estereotipo del ideal ario.[5]
Para 1937 creó su obra maestra Verwandlungen des Lichts (transformaciones a través de la luz) que realizó en una terraza en Tel Aviv donde alteró al modelo por medio del uso espejos y una muy intensa luz directa que lograba para intensificar los ángulos y la textura. [6] Vince Aletti dice que en Lerski “todos los rostros son arrebatadores, con un impacto subrayado por la dramática iluminación de Lerski, que involucra un ingenioso sistema de pequeños espejos que reflejan la luz del sol en el rostro de su modelo. Las exposiciones extendidas suavizan el efecto, pero la gente ordinaria parece transformada, son a la vez humanos pero que parecen de bronce bruñido.”[7]
En Helmar Lerski llama la atención la consistencia de su estilo. Cada retrato en su impasibilidad no deja de recordar a August Sander y sus tipologías de alemanes, pero por otro lado también a las impasibles construcciones capturadas por Bernd y Hilla Becher.
El surrealismo de sus fotografías se ve amplificado por el uso de los primerísimos primeros planos en ojos y manos, temas típicamente surrealistas. Aunque Helmar vivió en los años más importantes del surrealismo, toda vez que este movimiento se desarrolló con mayor plenitud en Francia, Lerski es más bien un precursor de la Fotografía Subjetiva, que tendría un auge importante en la posguerra germana.
Tras la guerra Helmar Lerski trabajó en su obra “Metamorfosis” que fracasó a pesar del apoyo de historiadores del arte como Konrad Farner, quien lo elevaban a la altura de los foto-secesionistas Alfred Stieglitz, Edward Steichen y Paul Strand.[8]
Hacia 1948 se estableció nuevamente, y de manera definitiva hasta su muerte en 1956, en Zúrich.
helmar_lerski_2.jpg