Carlos Jurado (México, 1929-) es un extraño caso de un un fotógrafo asincrónico: adelantado a su tiempo y, a la vez, arcaico. Adelantado al convertirse en un precursor de la fiebre lomográfica. Y arcaico pues en la era digital y los dispositivos móviles equipados con cámara, retoma una técnica fotográfica que data de 1850.
Todo inició a principios de la década de 1970 con una “inofensiva” tarea de su hija Zinzuni:
“…recuerdo que le encargaron investigar cómo se transmitía una imagen dentro de una caja oscura e hicimos una camarita. Imprimí la imagen y, de esta forma, me vi inmerso en un juego fantástico.”
Hacia 1850 Sir David Brewster fue el primero en fijar químicamente una imagen de cámara oscura sin lente realizando un pequeño agujero (denominado estenopo) en lugar de un lente que pueda proyectar dentro de la cámara una imagen coherente aunque invertida vericalmente. A este proceso se le conoce como fotografía estenopeica.
Cuando Carlos Jurado, pintor chiapaneco egresado de La Esmeralda redescubre la fotografía estenopeica que se convierte para él en una auténtica obsesión. Sus experimentos en la fabricación de cámaras se convirtieron en una interesantísima sucesión de redescubrimientos. Jurado aprendió cómo hacer cámaras angulares, telefotos, cómo incorporar hasta tres estenopos e incluso a crear una cámara estenopeica para realizar imágenes de 360º.
Jurado publica en 1974 un libro que se volvería mítico: **//El arte de la aprehensión de las imágenes y el unicornio//**.
Las imágenes estenopeicas de Don Carlos fueron ganando terreno y su prestigio artístico creció. En 1973 la Universidad Veracruzana lo incorporó a su cuerpo docente y directivo; el fotógrafo acaudilló, exitosamente, el Instituto de Artes Plásticas.
Los ahora llamados procesos fotográficos alternativos han cobrado fuerza y una creciente popularidad en pleno siglo XXI. La fotografía estenopeica está lejos de haber pasado a la historia en el nuevo milenio: En el Día Mundial de la Fotografía Estenopeicaparticipan más de 300 fotógrafos de casi 70 países.
En este mundo de fotografía con el celular, Hipstamatic e Instagram las imágenes de Jurado destacan gracias a la poetización visual que logra gracias a la fotografía sin lente.
El espíritu de Carlos Jurado guarda enseñanzas como la curiosidad, una actitud experimental, audacia para seguir su propio paso, sencillez al perseguir aquello que le fascina e inquieta, pasión por buscar los medios formales para solidificar su propia visión interior.
En esta era de la Post-Fotografía, no deja de sorprender el creciente valor que adquieren el trabajo de Carlos Jurado y sus “camaritas de cartón.”

Informe especial sobre Carlos Jurado disponible en:
https://oscarenfotos.com/2011/12/23/carlos-jurado-y-su-caja-de-sorpresas/