Héctor García (1923-2012) fue uno de los foto-periodistas mexicanos más importantes de la historia. Nació en La Candelaria de los Patos y sus primeros años lo llevaron de hijo de familia a niño de la calle, a la correccional y luego de bracero. Aprendió fotografía en Estados Unidos y llegó a recibir tres veces el Premio Nacional de Periodismo.

Héctor García.
Héctor García.
Héctor García. “Niño en el vientre de concreto” (Ciudad de México, 1953)

Héctor García dedicó seis décadas de su vida a la fotografía y se le considera uno de loas más importantes cronistas gráficos mexicanos.
Hoy presentamos la fotografía “Avistando el porvenir” de Héctor García, que fue realizada en la Ciudad de México en 1958. Es una imagen que parece simbolizar a un país que está dejando su etapa rural para insertarse en una nueva realidad urbana, llena de retos y peligros. No en balde el también apodado Ciclotrón puede considerarse el crisol icónico del México de los cincuentas.
Con sus fotografía Héctor García logró darnos un rostro colectivo, decirnos “esto somos.”
El propio Nacho López decía de su colega: “Lo importante de la obra de Héctor García desde sus inicios es su actitud crítica social y la profundidad que de ésta emana […] no es arte purista que pretenda, como muchos insertados en el boom fotográfico, el refocilamiento de los malabares, lucecitas y texturas; busca, eso sí, la máxima expresión humana […] es violento, apasionado y generoso: constantes que se reflejan en su obra fotográfica”.
El propio Diego Rivera escribió en una carta al fotógrafo en 1955: “Héctor García es un excelente artista”, resaltó la “emoción, belleza, plenitud de forma y profunda sensibilidad y comprensión humanas” que fue capaz de registrar en sus imágenes.”
Elena Poniatowska dice acerca de García: “Las fotos de Héctor no son chiripadas ni juegos de azar, sino el resultado de muchos años de calle, muchas jornadas con la cámara al hombro, muchas horas en el cuarto oscuro con la ayuda de María, su leal compañera, muchos momentos de tensión, muchas corretizas, muchas persecuciones, una vida entera con el ojo atento, el corazón y el cerebro enfocados en una dirección, el camino por el que ascienden los mexicanos más olvidados, los más humillados, los más inventivos también, el llamado lumpen de las piqueras y las taquerías, el de la Plaza Garibaldi y el de La Merced, el de los circos de barrio y el de las grandes manifestaciones, el de los que se ganan la vida a trompa talega y gritan en el Zócalo: ¡Viva México, hijos de la garnacha! […]Niño sin padre, Héctor García refleja en sus fotografías su propia vida, su condición de niño solo, de vagabundo, de pato de la Candelaria, de niño amarrado a la pata de la cama mientras la madre salía a trabajar, de patito feo, de huérfano de la Candelaria ya sin patos ni puesto de teporochas. Si él mismo vivió una infancia de injusticias y atropellos, nunca ha dejado de enfocar su cámara hacia donde está los golpeados, los pobres, el “lumpen” de los sociólogos.”
El trabajo de Héctor García es un testimonio por la inquietud social, de la importancia por interesarse en los demás seres humanos. Si buscáramos el pegamento que une a las piezas de su obra (las imágenes de la farándula, los movimientos sociales, la pobreza) lo encontraríamos en la pasión por la persona.
Informe espacial sobre Héctor García disponible en este enlace.